Al revés
Instrucciones para lo inevitable
No mires las densas nubes negras, la lluvia empieza en el olor de la tierra mojada. Que no te sobresalte el eco de tu propio grito desesperado, todo comienza con un ligero picor en la garganta. Los relámpagos caen mucho después de que suene el trueno, están en la sacudida imperceptible del aire, en el peso de una premonición inevitable.
No es la súbita chispa, es toda la leña acumulada. La combustión espontánea solo es un trámite. No esperes a que la oscuridad anuncie la noche, llega mucho antes, en tu propia sombra apretándote la garganta. Y no rompas el silencio con su nombre, primero fue la muerte entre tus dientes de todas las palabras.
Primero el escalofrío, luego el hielo. Antes la tristeza que el frío. Primero el vacío en el estómago, luego el abismo bajo los pies. Levantas la vista hacia el cielo. Parece que todo se sostiene, pero solo está a punto de caer del revés. Nuestro destino quiere alcanzarnos, pero nosotros ya hemos llegado al final del camino antes de dar el primer paso.
Primero el estrecimiento, luego tu caricia. No me digas que ya me lo advertiste, antes de que hablaran tus ojos yo ya había escuchado tu mirada. Primero tú y yo, mucho antes que un nosotros. Lo nuestro no es una elección, es la consecuencia física de dos cuerpos que ya se habían reconocido en el desastre. No me digas que me quieres; antes de que tu boca se abriera, mi piel ya había escuchado en ella mi nombre.


Hermoso!
Se puede escribir más bonito.... No es una pregunta.